miércoles, 3 de abril de 2013
sábado, 2 de enero de 2010
DE LO AGRIDULCE...

Hoy, dos de enero, aprovechando que el sol se había vestido de primavera, Conchi, mi mujer y compañera y yo, hemos atravesado volante en mano, casi dos provincias andaluzas. Una, Córdoba, la otra, la vecina Sevilla. Ambas en común la belleza de sus campiñas, la riqueza de sus tierras y el afán de sus gentes laboriosas. Pero también los lodos que cubrían sus carreteras tras tantos días de lluvias impetuosas que nos han estado visitando.
Sin embargo, en Puente Genil, Córdoba, todo eran sonrisas. Esperanzas. Vida. Una pequeña niña que hace pocos días vino a este mundo, preciosa, tan preciosa como chiquitilla. Ver la cara de la niña, ver la cara de la madre mientras la amamantaba, ver la cara de la abuela mientras la achuchaba era el mejor cuadro que un pintor pueda imaginar. Es el misterio de la vida que nunca nos deja inamovibles y siempre nos alegra.
En Marchena, provincia de Sevilla, el cuadro era bien distinto. La madre de una buena amiga está terminando sus días y ya le quedan muy pocos. Eso sí, con la mirada y las atenciones de toda su familia, estos últimos momentos al menos son más cálidos.
Es lo agridulce de esta vida. La luz y las sombras. La esperanza y el adiós definitivo y en ambos momentos hay que estar. Los dos los vivimos, unas veces más cerca, otras más lejanos, pero van llenando la secuencia de instantes que es nuestra vida.
martes, 13 de octubre de 2009
lunes, 9 de marzo de 2009
RAZÓN, ESPERANZA Y COLOR.
domingo, 8 de marzo de 2009
AIRES GRISES...
Pintan malos tiempos, corren malos aires grises. Una economía agónica lucha por seguir inflando su egoísmo a costa siempre del que tiene poco o no tiene nada. Se auguran (curiosamente, los augures son los mismos gestores) tiempos venideros aún más aciagos.
Yo, hoy, después de una largo período de sequía, he querido traer aquí flores y vida, porque la primavera ya está cerca. Sin embargo, son flores grises y vida gris...


sábado, 10 de enero de 2009
PERIGEO

Hoy, donde la luna pasea su perigeo por esta noche que hiela los huesos. Hoy, que los huesos están convertidos en carámbanos blancos tiritando entre las carnes, no puedo dejar de pensar en esas personas que no tienen un techo, un fuego, una candela o un abrazo amigo que les reconforte.
Al tiempo, y recordando viejas lecturas de horas juveniles, se me viene a la memoria este poema de Lorca, cómo no, el "Romance de la Luna, Luna".
La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira, mira.
El niño la está mirando.
En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.
Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.
Niño, déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.
Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.
Niño, déjame, no pises
mi blancor almidonado.
El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
tiene los ojos cerrados.
Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.
Cómo canta la zumaya,
¡ay, cómo canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con un niño de la mano.
Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
El aire la está velando.
sábado, 27 de diciembre de 2008
ELLOS TAMBIÉN...
Ellas y ellos, felinos que rondan mi casa, te desean también un buen comienzo de año 2009.
jueves, 18 de septiembre de 2008
DE LO EFÍMERO...

No hay que ser un sesudo Heráclito, ni un ensimismado Manrique para apreciar que en esta vida (y no creo en otra)todo, empezando por la vida misma, es pasajero y efímero.
Corren días aciagos para todo el mundo y en todo el mundo, aunque ciertamente no en la misma escala para el que pierde en la bolsa, habiéndose forrado con anterioridad, que para el que su estómago apenas tiene fuerzas para digerir una poca de harina, si es que la tiene a su alcance.
Todo pasa...decía Machado. Todo pasa. Ojalá esta época de crisis y de derrumbe dé lugar a otra situación internacional y humana más justa. Es un anhelo, que, aunque por deseado, yo no lo veo cercano. ¿Lo verán nuestros hijos, nuestras hijas?
Lo que es cierto es que nada será ya igual y quizá eso sea lo único esperanzador, que en el cambio venga algo de luz.
La foto que aparece arriba es la misma que la de hace unas pocas entradas. Es la misma y no lo es, porque todo pasa, todo cambia, todo acaba...
Sí, de esas 4 gallinas y de ese gallo presuntuoso y galán hoy solo quedan dos gallinas. Alguien, o la garduña o la jineta, o tal vez un perro que ha sido amaestrado para la caza por alguien con menos luces que él, esta noche entró en el corral y mató. Mató por matar, no comió. A cualquier ser vivo, nos incluimos todos, el hambre le hace perder el norte. Pero llegar a destruir solo para demostrar que se es, o que se quiere algo distinto, o que se piensa (¿en serio eso es pensar?) de diferente forma...Eso no se entiende.
Con el tiempo yo espero tener más gallinas y otro gallo. Con el tiempo yo espero que todo cambie.
jueves, 28 de agosto de 2008
TIERRA SECA ...
Como la tierra seca que piso, así ha estado este espacio desde junio. Y es que a veces no brotan ni las ideas ni las ganas (aunque la pereza sí parece tener un buen terreno abonado, en fin...).
Pero pese a la aridez de la tierra, hay plantas que siguen, generosas, dando su fruto.
Mi chumbera, la que había plantado hace tres veranos, ha empezado a dar higos (chumbos). Este año han sido solo cuatro, pero seguro que en los próximos vendrán más.
Esta chumbera para mí es importante por varios motivos. Primero, porque me gustan sus frutos, dulces y frescos. Pero además, saqué el esqueje de una chumbera que hoy ya no existe, arrancada de raíz, que crecía hasta que una máquina la arrasó (posiblemente, por necesidades del guión, pero un guión escrito por manos ajenas de quien las sembró).

Por otra parte, esta mañana he estado cogiendo los frutos de mi azofaifo. Es una planta poco extendida en la actualidad, pero que a mí me trae gratos recuerdos de mi infancia, más el haber escuchado la palabra a mi familia que el haber probado sus frutos, por cierto, riquísimos, como pequeñas manzanas, dulces con un cierto sabor agrio, pero no desagradable.

En fin, volviendo al principio: hasta de la tierra más seca puede salir algún fruto.
lunes, 9 de junio de 2008
NO HAY HUEVOS...

Sí, ni un solo huevo. Mis gallinas no ponen huevos. Han estado poniendo estos últimos días pocos, uno o dos. Pero hoy, día que muchos camioneros autónomos han comenzado una huelga indefinida, ellas, quizá solidarias, no han puesto ni uno. La verdad es que las cosas no van bien, ni para ellas, ni para ellos ni para nadie. El desabastecimiento, que a los estómagos llenos nos parece cosa de otro mundo, lejana, es una sombra que se asoma por nuestras ventanas.
Le reflexionaba yo el otro día a mi hija que esta situación no se parece a las luchas obreras del siglo XIX o del mismo siglo XX. Es el mismo capital el que se muerde en sus partes más débiles y no es momento para volver a experiencias totalitarias, siempre tan nefastas. Pero algunas cosas hay que cambiar. Políticas exteriores de grandes potencias (con grandes ollas y gallinas que ponen huevos sintéticos). Los humanos nos merecemos otro mundo. Otro mundo donde no nos asuste que durante unos días nos quedemos sin huevos o sin gasóleo. Un mundo mejor repartido, sin niños y niñas que mueran de hambre y sin barrigas imperialistas que se harten en la desgracia o la provoquen para hartarse más. Yo no tengo la solución, pero no soy tonto y sé que esto sólo beneficia a los que ya están beneficiados o, al menos, a los que no sufren. Por eso, yo sigo esperando que haya huevos...que algún día haya huevos de todos y para todos. Confío en las gallinas.
lunes, 2 de junio de 2008
LA FLOR DEL BESO

El Hibisco es una planta proveniente de China y que aquí, en mi tierra, se le dio el nombre de Pacífico. Quizá por eso en Andalucía suelan florecer con una gran variedad de colores, porque esta es tierra de paz (de hambre, de historia y de paz).
Hoy, buscando cosas sobre esta hermosa planta (por cierto, un regalo de mi suegro), vi y aprendí que también se la conoce como Flor del Beso. En ese momento se me ocurrió y decidí ponerla aquí, porque siempre es un buen momento para dar un beso, físicamente, a las personas que tenemos cerca. Afectuosamente, a las personas que sentimos igualmente cerca, pese a las distancias. Y, cómo no, a todas aquellas personas que por uno u otro motivo visitan de vez en cuando este sitio, cuya taleguita en ocasiones está vacía. Vaya mi beso y mi agradecimiento también para ellas.
miércoles, 16 de abril de 2008
PARA TI...

Hoy me siento generoso. Sí, esta imagen, que me parece bella, es PARA TI.... Y no es que tenga especiales ganas de reflexionar, pero ya digo, un día es un día. Así que lo aprovecho.
Y te la dedico a ti, a quien en algún momento yo he hecho daño de la manera que fuera. Y también a ti, que me lo has querido hacer a mí, desinflándome una rueda (¡ay, tonto imberbe!), o bien has pretendido husmear donde no debías, como mi cuenta de correo o mensajería (¡ tiempo perdido!), pero...hay cosas más importantes en esta vida; problemas mucho más serios; dolores físicos en carnes tiernas y hambrientas; guerras y malostratos; corrupciones y corruptelas que empobrecen nuestra condición humana. Eso sí son cosas serias y no una rueda vacía, que se vuelve a inflar o una mente curiosa, tras la cual seguro que hay una persona llena de ternura y con brillo propio.
viernes, 4 de abril de 2008
SALUDOS DE PRIMAVERA

Pese a la sequía que nos castiga por estas tierras andaluzas, la naturaleza, siempre generosa, cada primavera nos regala y viene a saludarnos con sus trajes llenos de color y vida. Ojalá las personas nos pareciéramos cada vez más en eso a las plantas.
Traigo aquí algunas fotos de flores cercanas. Esperemos que la lluvia también se vuelva generosa con ellas.
Traigo aquí algunas fotos de flores cercanas. Esperemos que la lluvia también se vuelva generosa con ellas.
miércoles, 9 de enero de 2008
ROSA BLANCA
Sí, lo siento, soy vago, no siempre sale lo que uno quiere, no siempre sale...En fin, hoy me he decidido (ha hecho falta algún que otro empujoncillo). Son versos, renglones cortos, llenos de intimidad y un ramo de rosas que hasta hace pocos días adornaba mi salón y de entre todas, una blanca que destaca.


Con gotas de rocío
de mi alma,
rosas blancas
le llevo hoy a mi amada.
Cada gota, una sonrisa.
cada pétalo, un beso.
Cada rosa...una caricia.
Las dejaré
en sus pechos blancos,
dulcemente con mis manos.
Las mantendré
vivas con la mirada
y las visitaré,
como ahora hago,
cada madrugada
y durarán siempre,
floreciendo
como nuevas,
en la mañana.
Cada gota, una sonrisa.
cada pétalo, un beso.
Cada rosa...una caricia
a la mujer enamorada.
sábado, 27 de octubre de 2007
PETITE HISTOIRE (futuro deseado)

El viejo estaba sentado en su viejo sillón. Nada perturbaba su sueño de ojos abiertos. Ningún ruido alteraba su descanso, siempre merecido.
El tiempo pasaba sin estridencias ante su tierna mirada.
Sobre las arrugas sinuosas de sus manos, a veces se detenía un insecto impertinente, pero ni eso lo enfadaba. Con un suave movimiento lo espantaba y el bicho comprendía.
Su mirada no buscaba la novedad del pájaro recién posado en la rama del naranjo cercano. Ni siquiera esa hilera de hormigas que dibujaban carreteras interminables sobre la tierra seca. Ni el coche silencioso que pasaba por el camino estrecho, próximo a su casa. Ni el reactor que surcaba el cielo dejando su estela de humo camino de algún aeropuerto, seguro lejano.
Su mirada recorría el espacio exterior, pero casi siempre miraba hacia adentro. Y como en una sala de cine, proyectaba en la pantalla de su alma recuerdos, silencios, ruidos, caras y cuerpos... de su pasado.
El viejo vivía feliz contemplando a la vez que se sentía acariciado por la brisa de la vida que, regalándole momentos, cariñosamente lo contemplaba. Esa brisa y su sillón eran los únicos hilos que lo unían a ese otro mundo en el que él antes tanto había trabajado, tanto disfrutado, tanto sufrido...
Ahora, a sus más de 80 años, sólo quiere estar sentado en su viejo sillón, seguir recibiendo el dulce regalo de la vida y releer los pasajes de los recuerdos escritos y guardados en su memoria. Y…quizá, que alguna mano amiga le acaricie su frente o, tal vez, que una voz cercana llena de cariño, lo abrace incluso con silencios.
(Si le temo a los renglones cortos, más le temo a los largos, pero hoy, después de haber saboreado unos cuantos de altramuces, me sentí valiente, así que para algo sirven los chochos).
viernes, 26 de octubre de 2007
CHOCHOS DE OTOÑO...

Ayer me regalaron un bote lleno de chochos…ricos, grandes, de lo más “salaíllos” (1) que he comido. Y claro, empezaron a venir vivencias de la infancia, a reflorecer recuerdos..a recordar poemas.
De higos a brevas, un niño de la Córdoba de los años 60, pillaba alguna que otra perra gorda o juntaba perrillas hasta llegar a los dos reales. Con ellos, casi sin dudar porque no había, afortunadamente, tanta oferta, un pequeño grupo de vecinos de la misma casa, todos en pantalón corto, nos dirigíamos a la “arropiera” (2), que era como llamábamos a la persona que en un pequeño tenderete vendía las golosinas, “quiquis” (3) y altramuces, pero nosotros, porque podíamos, pedíamos chochos, no altramuces.
Luego, ya más de mayor, cuando uno empieza a leer, descubrí que unos siglos más atrás, el mismísimo D. Luis de Góngora, poeta cordobés y admirado por todos los grandes poetas del siglo XX (y ojalá de los venideros), disfrutaba con los chochos, en compañía de su hermana, como yo y mis vecinos de casa.
Y como aquellos chochos me dieron placer, como estos de hoy y de ayer…he querido compartir el recuerdo.
…/
dáranos un cuarto
mi tía la ollera.
Compraremos de él,
(que nadie lo sepa)
chochos y garbanzos
para la merienda. (.../)
(Romance de la Hermana Marica, de don Luis de Góngora)
(1) Nombre popular que se le da a los altramuces una vez preparados para comer (otro día, si a alguien le interesa, le cuento cómo hacerlos).
(2) Puesto de chucherías y demás alicientes infantiles.
(3) Golosina consistente en un pequeño caramelo casero, quizá precursor del chupa-chups, que tenía un trocito de azúcar multicolor ensartado por un palillo de dientes.
De higos a brevas, un niño de la Córdoba de los años 60, pillaba alguna que otra perra gorda o juntaba perrillas hasta llegar a los dos reales. Con ellos, casi sin dudar porque no había, afortunadamente, tanta oferta, un pequeño grupo de vecinos de la misma casa, todos en pantalón corto, nos dirigíamos a la “arropiera” (2), que era como llamábamos a la persona que en un pequeño tenderete vendía las golosinas, “quiquis” (3) y altramuces, pero nosotros, porque podíamos, pedíamos chochos, no altramuces.
Luego, ya más de mayor, cuando uno empieza a leer, descubrí que unos siglos más atrás, el mismísimo D. Luis de Góngora, poeta cordobés y admirado por todos los grandes poetas del siglo XX (y ojalá de los venideros), disfrutaba con los chochos, en compañía de su hermana, como yo y mis vecinos de casa.
Y como aquellos chochos me dieron placer, como estos de hoy y de ayer…he querido compartir el recuerdo.
…/
dáranos un cuarto
mi tía la ollera.
Compraremos de él,
(que nadie lo sepa)
chochos y garbanzos
para la merienda. (.../)
(Romance de la Hermana Marica, de don Luis de Góngora)
(1) Nombre popular que se le da a los altramuces una vez preparados para comer (otro día, si a alguien le interesa, le cuento cómo hacerlos).
(2) Puesto de chucherías y demás alicientes infantiles.
(3) Golosina consistente en un pequeño caramelo casero, quizá precursor del chupa-chups, que tenía un trocito de azúcar multicolor ensartado por un palillo de dientes.
viernes, 12 de octubre de 2007
OTOÑO

Pasa el tiempo. Pasan los años. Pasan los instantes. Y siempre llega otro momento.
Hoy me remangué y busqué en el fondo de la taleguita y, entre algunas cartas con franqueo de 3 pesetas (timbre con rostro olvidado), me encontré estas palabras. Las pongo aquí para compartirlas y no dejarlas en el olvido (en mi propio olvido). Las escribí al final de una primavera, cuando corría el año 1978.
Las calles, por las aceras,
empezarán cubrirse
de hojas ya grises y muertas.
De monotonía pálidos,
se irán por entre las eras
los caminos de Castilla.
Y Córdoba, tan chiquilla,
está llorando sus penas.
Perdió la luz de sus flores,
de sus patios y macetas.
Ya no hay blancas celindas
ni claveles en las verjas.
¡Qué malito que es el tiempo
de sonrisas y lamentos!
domingo, 30 de septiembre de 2007
lunes, 25 de junio de 2007
MI SOMBRA...

Hoy he mirado a la luna desnudo
y he sonreído.
(Supongo que ella, también).
He paseado rodeado
de la brisa de una noche
de verano
que soplaba con ganas
y he visto mi silueta
reflejada en el suelo
inquieta.
La luna refleja luz prestada.
Mi reflejo lo absorbe,
difuminado, la tierra.
Y yo le he dicho a mi sombra:
"amiga, vamos adentro,
dejemos que la noche crezca".
lunes, 14 de mayo de 2007
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