domingo, 15 de abril de 2007

SORPRESAS DE PRIMAVERA





Hoy me llevé una de las mejores sorpresas de esta primavera.
Como casi todos los días, al atardecer, he dado una vuelta alrededor de la casa. Observo el crecimiento de algunas plantas, la floración de otras y algunos frutos ya anunciados en las ramas. Al pasar bajo el almez, una rama me rozó la cabeza. Eso me obligó a mirar para arriba y...casi pegué un grito de alegría. Tengo este árbol sembrado desde hace unos 15 años, más que nada, por un motivo afectivo, sentimental, si se quiere.
Cuando yo era niño, sus pequeños frutos, las almezas, eran uno de los deleites del mundo infantil. No solo por su sabor agradable (dulce y áspero a la vez), sino porque en aquellos tiempos no éramos mejores que ahora, aunque quizá sí nos daba más el sol.. La pequeña semilla cilíndrica que hay en cada fruto la usábamos a modo de proyectil natural que impulsábamos soplando fuerte a través de un canuto de caña (como una cerbatana). Nunca hacía daño dada la poca fuerza del impulso y servía tanto para jugar como para entablar relaciones con alguna nena (o nene) que pasaba al alcance y...funcionaba (no diré a qué zona se apuntaba).
Y es que la historia de este almez que hoy ya da sombra...me ha dado motivo para pensar.
Como decía, ya tiene más de 15 años, luego, hace tiempo que debería haber empezado a dar frutos. Por otra parte, tuvo alguna experiencia traumática. Cuando apenas levantaba dos palmos del suelo, en una ocasión pedí a mi hijo (él tendría 6 ó 7 años) que me ayudara a cortar hierbas...y claro, para él hierba era todo lo verde y lo cortó con unas tijeras .Así que el pobre almez ha pasado algunos años queriendo crecer, poniendo todo el empeño de la naturaleza, y al final lo consiguió, pero sin dar almezas. Por eso, estar tarde, al levantar la vista hacia la rama que me rozó y ver las pequeñas bolitas...fueron muchos los recuerdos que me vinieron a la cabeza.
Y la reflexión que quería compartir: también, a pesar del paso de los años...como este almez, se puede dar frutos.
Por cierto, tendré que ir preparando el canuto de caña...

3 comentarios:

Conral dijo...

Qué bonita imagen, qué buen relato y qué importante reflexión esta que nos haces al final. Me ha gustado mucho. (No seré yo la que me ponga a tiro del canuto...jeje)
Espero que veamos este fruto y otros muchos durante muchos años.
Un beso.

Diamantina dijo...

Hola, Paco, deseo que tu almez dé muchísimas almezas. Es un árbol -según las hojas que observo - que por aquí no conocemos.

Saludos fraternos. Melba

Eduardo dijo...

Un arbol que no conozco. Una historia muy bonita. Me hace pensar en el paso del tiempo, como que 15 años no son nada y al mismo tiempo es tanto....me deja pensando mucho.
Un abrazo.