
Hoy he mirado a la luna desnudo
y he sonreído.
(Supongo que ella, también).
He paseado rodeado
de la brisa de una noche
de verano
que soplaba con ganas
y he visto mi silueta
reflejada en el suelo
inquieta.
La luna refleja luz prestada.
Mi reflejo lo absorbe,
difuminado, la tierra.
Y yo le he dicho a mi sombra:
"amiga, vamos adentro,
dejemos que la noche crezca".
8 comentarios:
Bonita forma de hablar de la sombra. Esa que siempre nos acompaña. Esa de la que ni nos podemos fíar. Esa que, queramos o no, arrastrándose por el suelo nos recuerda nuestra miseria y nuestra grandeza. Y además, acompañados por la luna...
Me ha gustado mucho.
Selene te ha dirigido-seguramente-una sonrisa cómplice...
Fraternos saludos. Melba
Fui la visitante nº 1000!
Enhorabuena!
Siempre es un placer leerte y estas palabras dedicadas a tu sombra así lo es. Creo que podríamos considerarla nuestra amiga más fiel, siempre está a nuestro lado, nos sigue a todas partes, no nos juzga, sabe escuchar ( tanto como los espejos...)nos aprecia tal como somos, y el día que ya no respiremos ella hará lo mismo, porque allí donde quiera que vayamos nos acompañará.
Bises, mon cher ami
Ten cuidado con la sombra que miente. A veces, es tan alargada como un ciprés; otras, abultada como una pelota gigante y deformada.
Y vigila esas sombras chinescas; dulce reflejo de la nada.
¡Felicidades por el poema!
Como siempre, un placer leerte.
Un beso, primo
Genial poema, entre la luna, la noche, tu sombra y tú...Entre todos ustedes su propia compañía y su propia soledad. Entre todos ustedes, la vida.
Buenísimo Paco.
Un abrazo
muy bueno paco. !dejemos que la noche crezca! un abrazo
no tengo mas remedio que leerlo otra vez
yo tengo en mi blog, uno de otro estilo, pero si quieres leelo: "mi sombra y yo" un abrazo, salud y suerte
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