Esta mañana cantó el gallo...
contento.
Rompió su canto la bruma
suave de los primeros rayos
de este tímido amanecer
de enero.
Sobre la rama de su árbol,
erguido y firme la mirada,
luce orgulloso su plumaje
de invierno.
Con paciencia y delicadeza...
(y algún picotazo de una hembra)
se va haciendo a su nueva vida ,
ya sale a pasear con ellas.
Decidido a su lado escarva.
Si pronto ve algo comestible
sin demora raudo las llama.
Es guapo, este gallo joven
que nos canta por la mañana.
No han tardado mucho las gallinas en ver satisfecha su petición, aunque he de reconocer que no ha sido fácil encontrar lo que ellas pedían. Han pasado ya cuatro días que el gallo comparte corral con ellas y desde ayer, paseos por el campo. Los dos primeros días, él, asustado. Ellas, un tanto sabedoras de que alguien nuevo había entrado en sus vidas y, un poco desconfiadas, más de un picotazo le dieron. Afortunadamente esos primeros tanteos ya parecen ir pasando.


